Para una nutrición vegetal efectiva en cultivos de cebolla, consulte con su agrónomo SQM y obtenga un plan personalizado según condiciones locales.

La cebolla (Allium cepa) es una hortaliza bulbosa de ciclo medio-largo que requiere una nutrición balanceada para alcanzar buen calibre, firmeza y vida postcosecha.
El uso de programas nutricionales ajustados a cada etapa fenológica permite mejorar el rendimiento y la calidad del bulbo. A continuación, se describen sus fases de desarrollo y necesidades nutricionales clave.
Ocurre entre 7 y 14 días después de la siembra. Es crítica para el establecimiento y depende de buena humedad y temperatura del suelo.
La planta forma hojas largas y delgadas, aumentando su capacidad fotosintética. Es una etapa clave para la absorción de nitrógeno, fósforo y micronutrientes como el zinc.
Se da cuando hay suficiente acumulación de hojas. Es altamente dependiente del fotoperíodo. Se incrementa la demanda de potasio, calcio y boro.
El follaje comienza a decaer y el bulbo endurece su piel externa. La reducción del riego y el balance nutricional contribuyen a mejorar la conservación postcosecha.
Se realiza cuando al menos el 70% del follaje está seco o doblado. Un momento clave para asegurar calidad y minimizar daños.


